viernes, 18 de noviembre de 2016

La almendra (prunus dulcis)



Se trata de un fruto-semilla, tal vez el más familiar y popularmente conocido de cuantos frutos secos se cultivan en la Tierra, cuya planta era cultivada ya, y sobradamente conocida, mucho antes de la venida de Jesucristo.
El fruto, cuando todavía se mantiene en el árbol, tiene cierta semejanza con el melocotón, con drupas oblongas, más o menos comprimidas, y el pericarpio carnoso, de color verde grisáceo, que se arruga poco a poco al secarse y va abriendo al madurar. El hueso que encierra en su interior es el clásico almendruco, de cáscara leñosa y dura, muy conocido en los mercados y que aparece a la venta a partir del mes de septiembre de cada año; la semilla o almendra que alberga en su interior el mencionado almendruco, fruto comestible que ofrece un color blanco brillante y un sabor agradablemente dulce, algo gelatinoso, sobre todo después de haberla desprovisto de la pielecilla o cubierta de color rojizo que la envuelve y que contiene materias tánicas.
Como son muchas las variedades que se cultivan, se ha de reparar en las de cáscara dura de una parte y, por otra la mollar o de cáscara frágil, así como las que contienen la. semilla comestible dulce, o las que la contienen amarga, propias éstas para fines industriales.


La almendra es un fruto de gran poder calórico, ya que suele proporcionar 3.500 calorías por kilo; tiene más calcio que la leche y su contenido en hierro es mayor que el de la carne, como mayor es el concentrado de fósforo que posee comparativamente con el huevo a igualdad de peso. Los frutos son suavizantes, calmantes, ligeramente narcotizantes y muy refrescantes, tal como "la leche de almendras", "la emulsión de almendras" y "el sirope de horchata". Sus propiedades, supuestamente conocidas por Hipócrates, fueron reconocidas igualmente por los árabes y extendidas durante toda la Edad Media en todas las farmacopeas oficiales y en la medicina popular.
Es muy importante el valor comercial del fruto en todas las áreas de producción y consumo, tanto por la gran demanda que tiene fresco, frito o salado como en el campo de la repostería, ya que la almendra se presta a infinidad de fabricados, destacando entre ellos la preparación de turrones y azucarados, consiguiendo también principal importancia en la elaboración de caramelos y confites, así como en diversos tipos de horchatas. Su aceite es aprovechado en laboratorios farmacéuticos para el preparado de diferentes medicamentos.


Tan importantes son las plantaciones de almendras en España y tanto su interés comercial, que la superficie actual dedicada a su cultivo es equiparable a la de la naranja, apareciendo en fresco al mercado a partir de octubre y manteniéndose durante todo el Almendra
año al consumo, sobre todo tostadas, siendo la calidad de las producciones españolas superiores a las mejores del mundo. El paisaje que ofrecen los campos dedicados a este cultivo resulta espectacular, debido a su temprana floración y la belleza del colorido de sus flores, pareciendo auténticos jardines ornamentales que, con su presencia a finales de invierno, son el preludio de la inminente llegada de la primavera. Dan abundante fe de ello las plantaciones de Alicante, Granada, Murcia, Castellón, Baleares, Lérida, Almería, Teruel y Málaga, siendo el frutal más representativo de la provincia Alicantina y cuyo mayor porcentaje de fruto cosechado acude puntual a las innumerables fábricas de dulces ubicadas en la zona. Aunque Italia supera a España en volumen de producción, es indudable que la calidad española consigue una más alta estimación, estando consideradas internacionalmente como las mejores del mercado, tanto por el mayor contenido de aceite —lo que la hace más jugosa y suave—, como por el pequeño porcentaje de almendras amargas que los campos españoles ofrecen.
Los principales países productores, en orden de importancia, son: Estados Unidos, Italia, España y Portugal. La producción de los tres primeros países supera el 90 % del total mundial.
Las variedades más producidas en España son: Desmayo largueta, Marcona, Desmayo rojo (éstas de origen español) y Non pareil, Fournat, Picantili, Primorskii, Tardy non pareil, Texas, Tuono, Verdiere y Yaltinskii de origen extranjero.

Aunque la producción está ampliamente extendida por todo el mundo, los cultivos son importantísimos en la Europa meridional y, sobre todo, en Estados Unidos, destacando por su abundancia las plantaciones de California, donde se cosechan más de veinticinco variedades.
La región de origen de la almendra se sitúa en una vasta área que va del Mar Egeo a la meseta de Pamir y que comprende la Mesopotamia, el Irán, el Turkestán y el Kurdistán. Los más antiguos cultivos se sitúan en Persia, Siria y Palestina. De allí pasó a Europa (tal vez a Grecia en tiempos prehistóricos) y de aquí a la América meridional. Una antigua leyenda cuenta que un almendro floreció sobre el cadáver de una de las hijas del Rey Midas, muerta de tristeza por el fallecimiento de su marido.
El árbol donde se produce el fruto es conocido por almendro y su nombre botánico es AMYGDALUS COMMUNIS de la familia de las ROSACEAS; es un bello espécimen de árbol ornamental, sobre todo en la época de floración.

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